- Último llamado para los pasajeros del vuelo a Londres.- dijo la voz de una operadora.
Me levanté lentamente, tome mi equipaje y me dirigí hacía la entrada al avión. La azafata me deseo un muy feliz vuelo luego de comprobar mi pasaporte; yo solamente me limité a entrar.
Tardé unos pocos minutos en encontrar mi asiento, pues el avión estaba lleno y quedaban pocos espacios vacíos. Los pasajeros clavaron su vista en mí durante unos pocos segundos, para luego mostrar muecas de desaprobación y limitarse a cotillear con su compañero. Puede que la gente me reconociera, o fuera bastante arrogante para hablar acerca de mí, pero lo cierto es que carecía de importancia.
Los asientos eran muy cómodos, pero me sentía incapaz de conciliar el sueño. Los murmullos de los pasajeros me mantenían despierta e irritada. No podía permitirme mandarlos a callar, quedaría en ridículo total.
Luego me di cuenta de que los dos asientos de mis costados estaban vacíos. ¿Como era que en un avión repleto, solamente yo tuviera los asientos vacíos? Eso tenía que tener un porque, sin duda alguna.
Debería dejar de preocuparme y dormir pensé en mi fuero interno. Solamente callar y dormir.
A punto de dormirme, giré mi cabeza al ver que llegaba la azafata. En cuanto abrí la boca para decirle que no necesitaba nada, me encontré con una chica rubia.
-Josephine Black, ¿verdad?- me dijo la muchacha.- Me llamo Lisa, pero puedes decirme Lizzy.-añadió, y luego esbozó una auténtica sonrisa. Parecía amable.
-Mucho gusto. Puedes llamarme Jose.- le devolví la sonrisa.
- He notado que estás sola.- dijo mirando los asientos vacíos.- Yo también, ¿quieres acompañarme? Mi lugar esta en la parte de adelante.
¿Primera clase? Valla. Pensé. No puedo perderme ésta oportunidad.
Claro.- le respondí, tomando lo poco que traía encima.
-¿Te molesta si te llamo J?- me preguntó mientras caminábamos hasta los asientos. Negué con la cabeza.- Esta bien. Entonces, J, ¿Porqué tomaste el vuelo a Londres, teniendo algo tan glamoroso como Nueva York?
- Voy a mudarme a Londres.- le dije firmemente. Aquello la tomó por sorpresa.- Mi vida ya no puede continuar allí. Además, creo que un cambio de vida me vendría bastante bien.
- Pues, ¡felicidades! Creo.- dijo con una risita.- Yo vuelvo a mi hogar. Volé a Nueva York para visitar a mi hermano. El volverá dentro de dos días. Trabajo.- añadió.
- Oh.-
-Sí, lo se. ¿Escucha, ya tienes un apartamento en Londres?- me dijo.
- No, pensaba hospedarme en un Hotel hasta encontrar alguno. ¿Por qué?
- Pues…- dijo pensativa.- Mi apartamento es suficientemente grande para dos personas, tiene dos cuartos.- Añadió.- En fin, se que es muy apresurado ya que no nos conocemos. Pero te veo tan sola. Puedes rechazarlo si no quieres.
No tenía nada que perder. Además, ella parecía amable.
- ¿Por que no?- respondí con una sonrisa radiante.
Lizz y yo charlamos toda la tarde. Hablamos de nuestros pasatiempos, trabajos, amigos. También hablamos de chicos. Me contó que su hermano, llamado Robert, vivía en el mismo edificio que ella, ahora nosotras, vivíamos. Me pregunté si tendrían un parecido.
Al aterrizar, tomamos nuestras valijas y discutimos sobre la idea de ir a pie o tomar un taxi. Comenzó a llover, por lo tanto el taxi ganó. El viaje fue corto, simple y divertido. Lizz y yo congeniábamos muy bien. Teníamos prácticamente los mismos gustos, y amábamos trabajar.
- Aquí- le dijo al taxista. Le entregó un billete e hizo ademán de bajarse.-Hemos llegado.
Quedé asombrada. El edificio era altísimo, contaba con vallets y un portero muy distinguido. Simplemente, ver la entrada de ese lugar me había dejado boquiabierta.
- Te gusta, ¿verdad?- dijo Lizz con una sonrisa de suficiencia.
- ¡Claro que sí!- exclamé.- Rayos, ¿como diablos no iba a gustarme?
- Pues, prepárate para desmayarte.- rió mientras entrábamos al lujoso
edificio.
martes, 4 de enero de 2011
Capítulo 1: London
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario